Los Carmelitas Seglares, junto con los Frailes y las Monjas, son hijos e hijas de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y de Santa Teresa de Jesús.(Regla Ocds art.1.)

sábado, 3 de junio de 2017

VEN...

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo
Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Palabra del Señor.

02-06-2017
"Recibid el Espíritu Santo"
Poco antes de subir al cielo, Jesús "renunciaba" a seguir discutiendo con sus discípulos la naturaleza de su misión. Los emplazaba a la experiencia de hoy y parecía decirles que lo entenderían todo, ¡por fin! cuando recibieran la fuerza de lo alto. Pentecostés es el verdadero y radical cumplimiento de la Pascua,  el encuentro personal e intransferible, aunque "compartible" intersubjetivamente con los demás, con el Dios que hace presente Jesucristo. Así nos lo decía claramente la primera lectura: cada uno de los presentes recibe su particular y personalizada 'lengua de fuego' que le provoca efectos muy parecidos a los de los demás. Les abre la mente y el corazón para entender y expresarse en las principales lenguas y culturas de su tiempo. Lo que cada uno ha recibido de quien y como es Dios también puede y debe ser compartido, contagiado.  Es su don y su tarea, necesaria para dar luz y libertad, imprescindible ya entonces por la situación de opresión de cuerpos y mentes y también ahora, por supuesto. El Espíritu comunica la experiencia de otro mundo pero que está en este: nosotros, los que somos y como estamos, en realidad somos hijos queridos de este Dios y podemos y tenemos que ser hermanos. Y que ése otro mundo es posible, ahora se ve y se siente,  se ha experimentado con toda certeza y se tiene que llevar a la práctica. 
La comunidad de Cristo,  nos decía,  el Evangelio,  es su semilla, su comienzo, su promesa. Jesús es su origen, su impulso, su posibilidad. El Espíritu hace de un grupo de hombres y mujeres indecisos y asustados, la familia del Mesías. Se siente y saben perdonados, acogidos por Dios en Jesús y con un poder que solo sirve para sólo hacer el bien, liberar y dar vida. Nos da la luz a la que debemos juzgar nuestras opciones y nuestros actos y discernir si vivimos y sentimos en familia, si miramos y tratamos a los que tenemos cerca como a nosotros mismos,  si aún nos indignan las injusticias y todavía no pensamos como vivimos.  Si es así, tengo el Espíritu, no he dejado de vivir ni de luchar. A pesar de la infidelidad, el pecado, el mal podemos volver siempre a esa fuente de agua viva que mana dentro de cada uno, que nos devuelve la ilusión y las ganas de vivir y luchar. Ese es el Espíritu de Jesús, experiencia de Dios, de la Iglesia, de la Misión. FUENTE OCDIBERICA

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